- ¡Qué porquería! - dijo ofuscada y reflexiva a la vez.
Se acerca lo mira de cerca, se agacha para tomarlo entre sus brazos y con sumo cuidado y algo de desprecio lo alza.
- María, tené cuidado que es frágil - le advierte Marcos.
- ¿Para qué quiero yo otro corazón? Ya tengo uno y funciona a la perfección.-
María mira fijamente a Marcos desafiándolo. Estaba esperando una respuesta. Aún estaba enojada porque no había recibido ni el perfume, ni el anillo, ni el vestido, que ella pensaba, sería su regalo de cumpleaños.
- María, ese era un corazón de cristal. La verdad no me costó mucho. Hasta podría decirte que fue una ganga. Pero tenía un significado que te voy a explicar. Ese corazón era el mío. De cristal porque es frágil. Quería que te des cuenta que hace tiempo que me venís lastimando. Estas agresiva, me contestas mal, y me haces doler. Extraño la persona que eras antes. Que sonreía cuando me veía, me abrazaba con pasión y me besaba con amor. Por eso pensé en este regalo. Quería que lo cuides, y que lo trates con cariño para que no se rompa -.
María quedó sorprendida. No esperaba esa respuesta. Mira a Marcos por unas milésimas de segundos y baja la cabeza como no pudiendo soportar la vergüenza. Se acerca a él y le dice
- Pensándolo mejor. Es un lindo regalo. Y tiene un gran significado. Gracias -
Marcos está a punto de decir algo cuando se frena como arrepentido de lo que iba a decir.
- Sabés que María. Es feo lo que te voy a decir, pero no tengo otra forma. -
- Decilo igual -
- Ya es tarde. No te diste cuenta. Pero cuando despreciaste mi regalo sin tan solo escucharme o ver más allá de lo tu egoísmo, ese corazón de cristal que levantaste del piso se resquebrajó por todos lados. Y tu enojo, que por cierto te fue muy difícil ocultar, hizo que lo apretaras tan fuerte que ni siquiera te diste cuenta que se estaba haciendo polvo en tus manos. Ni lo miraste cuando finalmente decidiste quedártelo. De otra forma, no te hubieses quedado con ese polvo de cristal que desbordaba de tus manos y caía hacia la alfombra.
Marcos, toma saca sus llaves del bolsillo y deja un juego sobre la mesa del living. Abre apenas la puerta, gira sobre su eje y la mira.
- Mañana vengo a buscar mis cosas. Es lo mejor. -